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PEARL S.BUCK VUELVE CON UN INÉDITO 41 AÑOS DESPUÉS DE MUERTA

22/10/14.-"Dormía en aguas tranquilas. Lo cual no quería decir que su mundo estuviera siempre inmóvil. Había veces en que el movimiento, incluso un movimiento violento, se hacía evidente en su universo...".

Son las primeras de las últimas palabras de Pearl S. Buck, la popular Nobel de literatura estadounidense que regresa a las librerías con El eterno asombro (Ediciones B). Una novela inédita, 41 años después de muerta y 85 de su primera obra. Un libro que estuvo perdido casi 40 años y que apareció misteriosamente en 2012. ¿Dividirá a la crítica y al público, como lo hizo con sus casi 85 libros, entre ellos La buena tierra, El patriota, La estirpe del dragón y La gran dama?

"Mis conversaciones con mi madre acerca de las críticas adversas a su trabajo por parte de los críticos profesionales o académicos me hicieron comprender que ella sentía que el público lector era el árbitro final de su trabajo. El público amaba sus obras cuando estaba viva y miles de personas, jóvenes y viejos, todavía la leen y admiran. Ellos son los mejores jueces de su obra literaria", sentencia Edgar Walsh, uno de los siete hijos adoptivos que tuvo Buck y su albacea literario, a través del correo electrónico.

El eterno asombro es una obra cuyo proceso de escritura, extravío, hallazgo y publicación tiene un cuento en sí mismo. Era el libro en el cual trabajaba Buck cuando murió el 6 de marzo de 1973, casi en la ruina, en Danby, Vermont (Estados Unidos). Así acabó sus días la escritora que acercó China y otros países asiáticos a los lectores de su país y de Occidente, que abogó por los derechos civiles, de la mujer y de las minorías y fundó la primera agencia de adopción, Wellcome house, que aceptaba niños orientales y mestizos. Toda una vida dedicada a luchar por la igualdad y contra los prejuicios.

El rastro de todo eso está en esta novela: la identidad, el mestizaje cultural y el aprendizaje y la búsqueda del individuo ante sí mismo y su lugar en un mundo que parece ajeno a su concepción de la vida. Eso es El eterno asombro personificado en Randolph Colfax, un muchacho que recorre medio mundo, llegará a una Corea desmilitarizada donde cambiará su vida y luego descubrirá el amor.


Esta es la última historia de Pearl S. Buck. Ella murió a los 80 años, y el manuscrito inacabado desapareció. Sus últimos años, recuerda Walsh, "habían sido caóticos: se había mezclado con personas que codiciaban su fortuna y que la habían alejado de su familia, amigos, empleados y editores". Sus siete hijos no tuvieron acceso a sus bienes y alguien escamoteó el manuscrito y una copia mecanografiada "de los que nadie tuvo noticia durante 40 años".

Hasta 2012, cuando ese diciembre Walsh se enteró de que una mujer había adquirido el contenido de un trastero de alquiler en Fort Worth (Texas). Allí descubrió el manuscrito autógrafo, de unas 300 páginas, y quiso venderlo a la familia Buck. Para entonces sus hijos ya habían recuperado el control del legado y patrimonio de su madre; aunque habían desaparecido muchas cosas, entre ellas el manuscrito de La buena tierra, premio Pulitzer de 1931 y uno de los libros más vendidos de la época. No se sabe que suerte correrá El eterno asombro cuyo comienzo continúa así:

"...El cálido fluido que lo envolvía podía mecerlo, incluso podía llegar a zarandearlo, de modo que abría los brazos instintivamente, sacudía las manos y abría las piernas como lo hacen las ranas cuando se lanzan de un salto...".

Las principales aportaciones de su obra, asegura Edgar Walsh, "eran elevar la conciencia de millones de lectores de la vida en los países y sociedades distintas de las suyas". Desde esa segunda obra titulada La buena tierra, sobre China, las siguientes las situó en países como India, Corea o Estados Unidos. Muchas de sus historias, recuerda su hijo, "se refieren a la lucha de la gente común contra la pobreza, la corrupción política y personal, los malos gobiernos y los conflictos morales de siempre. Ella era una firme defensora de los derechos de las mujeres y por los derechos de las minorías". Destaca que las obras de su madre siempre eran muy accesibles y legibles: "No quería escribir prosa oscura y difícil. Incluso en sus escritos políticos ella era directa en sus análisis de las cuestiones de derechos humanos y políticos".

Todo eso la llevó a convertirse en una especie de Nobel prodigio: el escritor que con solo nueve años de estar publicando obtuvo el galardón y se convirtió en uno de los más jóvenes en recibirlo con 46 años. Era hija de un misionero presbiteriano que llegó a China por primera vez acompañado de su mujer en 1880. Pero durante una visita de ellos a Estados Unidos fue cuando nació la escritora, el 26 de junio de 1892. Cinco meses después regresaron a China donde ella viviría hasta los 40 años, con intervalos de estudios en su país, entre 1910-1914 y 1925 y 1926.

Pearl S. Buck se convertiría en una escritora prolífica. Publicó un total de 43 novelas, 242 cuentos, 37 relatos infantiles, 28 obras de no ficción, 18 guiones para cine y televisión y cerca de 600 artículos. El eterno asombro será su novela número 44. Inacabada. La importancia de publicarla, dice Edgar Walsh, radica en que "es una oportunidad única para conocerla de verdad y comprender sus sentimientos y convicciones". La continuación del comienzo de este inédito da más pistas:

"...No es que supiera nada de ranas; todavía no había llegado el momento para eso. Todavía no le había llegado el momento de saber. El instinto era aún su único recurso. Se pasaba la mayor parte del tiempo en un estado de quietud y sólo mostraba actividad cuando respondía a los movimientos inesperados del universo exterior...".
(Artículo de Winston Manrique Sabogal aparecido en El Pais el 21-10-2014).


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