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LA ÚLTIMA EVASIÓN DEL POETA

07/08/14.-Miguel Hernandez no podía dejar de escribir. Era su obsesión en la cárcel mientras soñaba con poder besar y abrazar a su mujer Josefina y a su hijo Manuel Miguel. Hasta el último momento esbozó sus ideas y sus relatos, cuyos manuscritos recupera ahora la Biblioteca Nacional. Son sus últimas obras que llenan de dibujos y frases seis pequeñas hojas de 12 por 19 centímetros, cosidas en la parte superior por un hilo de color ocre y con los bordes envejecidos e irregularidades. Por el tamaño y la descripción, los expertos dedujeron que son hojitas de papel higiénico con las que se formó un pequeño cuaderno que tiene al final varias hojas en blanco. Hernandez (Orihuela, Alicante, 1910- Alicante, 1942)logró escribir en este rudimentario cuatro cuentos infantiles: "El potro oscuro", "El conejito", "Un hogar en el árbol" y "La gatita mancha y el ovillo rojo".
Estos textos son, con total probabilidad, los últimos textos que escribió el poeta alicantino, ya ingresado en el Reformatorio de Adultos de Alicante tras ser trasladado desde Ocaña a finales de junio de 1941. Desde entonces y hasta noviembre es cuando realiza estos cuatro cuentos. Después la tuberculosis le ataca. "En esta situación el poeta ya no escribe. Su estado físico lo mantiene postrado en una cama y , sin embargo, prepara con la ayuda de alguien un libro de cuentos para su hijo", explica José Carlos Rovira, catedrático de literatura hispanoamericana en la Universidad de Alicante. Ese colaborador fue Eusebio Oca Pérez, maestro nacional, buen dibujante y compañero de enfermería. Él también estaba reparando un volumen similar para su hijo Julio. Eusebio ayudó al poeta a dar forma a sus escritos. Así nació un libro lleno de dibujos: "El potro oscuro" y "El conejito".
Un libro que demuestra que Miguel Hernandez desarrolló en la época final de su vida una escritura en prosa con el único anhelo de poder dárselo a su hijo, algo que tampoco pudo cumplir. "Transcurrió un mes hasta que pude ver a mi marido, lo sacaban entre dos personas, que no se si serían presos, cogido del brazo y lo dejaron agarrado a la reja. Llevaba un libro en la mano. Eran dos cuentos para nuestro hijo. Al terminarse la comunicación, quiso darle él por su mano el libro al niño y no le dejaron hacerlo. Un guardia se lo tomó y me lo dio a mi", relata Josefina Manresa en "Receurdos de la viuda de Miguel Hernández".
Rovira, que publicó dos de los cuentos en 1988, explica que el escritor quiso pasarlos como una traducción del inglés. Pero la "paternidad hernandiana" era bastante evidente, tanto en los ya publicados como en los dos nuevos ("Un hogar en el árbol" y "La gatita mancha"). Una herencia palpable en metáforas que buscan la libertad, como cierra su último texto:
"Por el gato más valiente,
si sale escaldado un día,
huye del agua caliente,
pero también de la fría".
(Daniel Roldán. Diario Montañés 6-08-2014)



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